Un plan logístico es evitar improvisar
Cuando la operativa crece, lo más difícil no es solo mover mercancía, sino coordinar bien cada fase del servicio: salidas, rutas, entregas, incidencias y cierre. Un buen plan logístico convierte esa complejidad en un proceso claro, repetible y más fácil de gestionar.
• Definir el modelo de servicio: qué incluye y qué no.
• Organizar frecuencias, rutas y prioridades.
• Establecer un sistema claro de seguimiento y cierre.